Actualmente, más de 43.7 millones de personas en el mundo viven en condición de refugiadas, de acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Muchas de ellas enfrentan discriminación, secuelas psicológicas y barreras para acceder a empleo y educación.
Aunque a menudo se les asocia con personas migrantes, no es correcto asumir que son lo mismo. Si bien algunas personas refugiadas también han migrado, hacerlo no define su situación. Reconocerlas como refugiadas no es un tecnicismo: es un acto que puede marcar la diferencia entre la protección y el abandono.
A través de distintas organizaciones y de la Cátedra Elías Landsmanas Dymensztejn-Anáhuac en Niños Migrantes no Acompañados, la familia Landsmanas, líder de Grupo Kosmos, brinda apoyo a grupos de personas en situación de movilidad.