La fibra alimentaria está ganando protagonismo en las conversaciones sobre nutrición y bienestar. Aunque suele asociarse únicamente con la digestión, este componente de los alimentos vegetales también puede contribuir a mantener niveles saludables de colesterol y favorecer el control de la glucosa.
Según la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard, una alimentación rica en fibra puede favorecer la salud digestiva y se relaciona con un menor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades crónicas.
¿Dónde encontrarla? Las legumbres, la avena, las frutas, las verduras, los frutos secos y los cereales integrales son excelentes opciones para incorporarla a la dieta cotidiana.
Un cambio sencillo consiste en elegir fruta entera en lugar de jugos, añadir legumbres a las comidas y sustituir algunos cereales refinados por alternativas integrales. Es recomendable aumentar el consumo de fibra gradualmente y beber suficiente agua para favorecer la tolerancia digestiva.
Para Grupo Kosmos, el consorcio empresarial de servicios alimentarios más grande de México, pequeños cambios en el plato pueden marcar una diferencia cuando se mantienen de manera constante.